jueves, 15 de julio de 2010

“Enseñar a pensar”

Para que la inteligencia de un niño/a se desarrolle plenamente hay que destacar la importancia de ayudar a la estimulación del niño/a pero sin obsesionarse y convertirlo en algo excesivo, la sobre-estimulación no es buena ni necesaria, lo ideal es buscar un equilibrio.
Tanto educadores como adultos responsables del cuidado y desarrollo de los niños, debemos evitar que se cansen de realizar tareas, porque a causa de ello podrá llegar un punto en el que consigamos el efecto contrario a lo que necesitamos y por tanto pierdan el interés. Debemos observar como el niño/a que ya no responde a nuestras acciones, que muestra síntomas de estar cansado/a, deja de mostrar interés…este niño necesita un cambio de actividad que para él sea más interesante y lucrativa, por tanto es importante descubrir qué les motiva y sacar el máximo partido a cada una de las situaciones o sensaciones que tenga el niño y aprovecharnos de ella para saber actuar.
Es muy importante la estimulación de los sentidos, la vista, el oído, el tacto, el olfato, es significativo centrarnos en este punto hasta casi llegar a una sobre-estimulación, pero sabiendo en qué momento parar y poder sacarle partido.
Debemos sacar partido a todo aquello que rodea al niño/a. Es básico desarrollar la mente del niño/a a medida que se va desarrollando, sobre todo, la colaboración familia-escuela, para obtener un óptimo desarrollo de las capacidades del niño/a.

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