viernes, 19 de marzo de 2010

Títeres y marionetas

Una marioneta o un títere es una figurilla o muñeco que se gobierna de manera que parezca que su movimiento es autónomo. Se muestran en unos teatrillos llamados retablo. En el siglo XVI algunos retablos de iglesia se componían de figuras articuladas con movimiento mecánico. Por esto se le llamó “retablo”, primero a todo teatrillo con movimiento mecánico y, más tarde, a todo “teatro de títeres”, que uno de sus componentes es la Embocadura, abertura del escenario por la que el público ve la escena. Para referirse a esta idea se usan también los términos: “boca del escenario”, “boca escena”, “arco de procenio”, etc. En muchas ocasiones se utiliza tan sólo para especificar el ancho del escenario donde va a ocurrir la representación. Así, se dice: “tiene una embocadura de 10 metros”, es decir, el ancho del escenario es de 10 m. Los movimientos se efectúan con la ayuda de muelles, cuerdas, guantes, alambres, hilos, palos y demás utensilios adaptados a cada tipo de marioneta o títere.
La palabra marioneta indica sobre todo el habla de estos personajillos. En francés, une marionette era un clérigo que en las representaciones religiosas donde aparecía la Virgen, aportaba su voz haciéndola aguda para que pareciese femenina. Las marionetas hablan siempre con una voz aguda, chillona y falsa.
Se suele usar indistintamente el nombre de marioneta y el de títere. La palabra títere es onomatopéyica, según creen los lingüistas, por el ti-ti que hacían los actores con un pito, al mismo tiempo que movían los muñecos.
Un elemento caracterizador importante es que los títeres cobran vida al entrar en escena, vida que en cierto modo es independiente del actor. Es el títere el verdadero personaje que aparece ante el público.
El títere tiene un triple lenguaje:
- Lenguaje plástico: el muñeco propiamente dicho, el espacio escénico, los decorados.
- Lenguaje corporal: el movimiento, la vida que le proporciona el actor.
- Lenguaje musical: lo que se oye y el silencio, la música y las palabras, el tiempo.
Lo importante en el trabajo de títeres desde el punto de vista de la expresión artística, considerada como lenguaje, es la identificación del actor con el títere, la autenticidad. Autenticidad que se refleja en el movimiento, que no tiene por que ser alocado, en la voz que no tiene que ser chillona y en el propio muñeco que no tiene por qué responder a unos cánones prefijados.

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